domingo, 20 de abril de 2008

TEOSOFÍA: DIOS Y EL SISTEMA SOLAR


A continuación os trasladamos el capítulo nro. II, que como el título dice, habla de Dios y del Sistema Solar. Posiblemente a muchas personas les ayude a comprender, en la medida de lo posible, la maravillosa figura de Dios y su Creación. Esta visión de Dios, nada tiene que ver con lo que nos han enseñado algunas religiones.

Con todo nuestro amor
Ángel y Pilar

DIOS Y EL SISTEMA SOLAR

PREGUNTA: ¿Cree usted en Dios?

RESPUESTA: Si usted alude a un Dios extracósmico y antropomorfo, o si piensa usted que la relación entre Dios y el universo (o nuestro mundo) es como aquella que existe entre el alfarero y el vaso, nosotros negamos absolutamente tal Dios, por varias razones. En primer lugar se le llama por sus devotos, infinito y absoluto. Ahora bien la forma implica limitación, un principio y un fin; y si Dios es infinito, ilimitado y absoluto, ¿cómo podemos pensar de El como limitado a una forma? En segundo lugar, si es ilimitado, debe estar en todas partes y si está en todas partes no puede crear un universo externo, pues ¿dónde está el espacio para la creación? En tercer lugar, pensar y planear son antecedentes necesarios para una creación; y ¿cómo puede el Absoluto pensar, cuando ello implica relación con algo acerca de lo cual se piensa, algo limitado y finito? Además, un creador debe hacer algún movimiento en el espacio para crear un universo, lo cual parece imposible para el infinito que está ya en todas partes. Por último, si Dios se halla separado de Su universo, esto es, si Dios es una cosa y el universo otra cosa aparte, como el alfarero y el jarrón, ¿de dónde trajo Dios el material para la creación, si se cree que en el principio nada había, excepto Dios? Por tanto, no podemos creer en tal Dios, que en resumidas cuentas sería extracósmico.

Igualmente, se llama a Dios todojusticia y todomisericordia por una parte y por la otra se le cree el dispensador de gloria y condenación, de felicidad y sufrimiento para la humanidad. Pero si una persona lleva una vida dichosa desde la cuna a la tumba, y otra deberá sufrir por toda su vida, a ciencia y paciencia de Dios, tal Dios podrá ser solamente todopoderoso (sin ser justo) o todojusticiero (sin ser poderoso).

Asimismo, mucha gente que profesa la creencia de que Dios es todopoderoso, cree, a la vez que Satán debe ser la causa de toda miseria y dolor en el mundo. Pero si ello fuere así, implicaría que tal Dios es impotente contra Satanás y, por tanto, no todopoderoso.

Además, se llama a Dios omnisciente, esto es, conocedor del pasado, presente y futuro; y a renglón seguido se nos dice que su propio ángel se rebeló contra El y se convirtió en Satanás. Cosa que sugiere que Dios no tuvo la presciencia de conocer que Su propio ángel se le rebelaría, y por tanto no se le puede llamar omnisciente.

Más aún, se considera a Dios como infinito y omnipresente, pero no se espera encontrarlo y mirarlo excepto en el cielo. Ambas cosas parecen incompatibles. Si es infinito, o sin forma ni límite, ¿cómo puede estar tan solo en el Cielo, o sentado, o de pie, en cualquier lugar especial? Tal Dios parece ser, sencillamente, producto de una imaginación pueril o de un pensamiento hueco; pues filosófica y lógicamente es un absurdo.

PREGUNTA: Sírvase, pues, explicar su concepto de Dios.

RESPUESTA: Creemos en la Existencia Una, lo Uno, AQUELLO, que es centro de toda vida; un PRINCIPIO Omnipotente, Eterno, Ilimitado e Inmutable, acerca del cual toda especulación es imposible; el Uno sin Segundo; la Existencia Infinita, Perdurable, Inalterable, el Eterno HOY sin pasado, presente o futuro; el Logos Inmanifestado, fuera de espacio y tiempo; llamado en el Zoroastrismo ZarwanéAkrané o el Espacio Insondable; la Tresvecesdesconocida Oscuridad Inefable, del Sistema Orfico Griego; llamada, por los Hindúes, Parabráhman; el Supremo Brájman; Paramátman; el Ser Supremo; o bien, “NirgunaBrájman” (Brájman sin atributos, incondicionado) para distinguir el estado de nomanifestación del Brájman, el Todo, del estado de manifestación bajo el cual Brájman es denominado “SegundaBrájman” (el que tiene atributos, el que es condicionado) el brájman revelado; el Supremo Ishvara con Su universo.

De AQUELLO, todo procede: a AQUELLO todo retorna. AQUELLO incluye dentro de sí mismo todo lo que jamás ha sido, es, y puede ser. Como una ola se levanta en el océano, así surge un universo en el TODO; como la ola desaparece luego en el océano, así el universo se sumerge de nuevo en el Todo. Como el Océano es agua y la ola una forma o manifestación del agua, así hay una existencia y el universo es una forma o manifestación de la Existencia. “Verdaderamente, todo esto es Brájman”. Así pues todos los Universos surgen del Todo y desaparecen en él; nacen y mueren en Su inmensidad.

PREGUNTA: ¿Es, entonces, el Uno sin Segundo, quien produjo nuestro Sistema Solar?

RESPUESTA: No, no directamente. Proviniendo de la profundidad de la Existencia Una, un Logos, imponiéndose a sí mismo un límite, llega a ser el Dios manifestado, y, trazando la esfera límite de Su actividad, demarca el área de Su Universo. Lo manifestado y lo nomanifestado son, sencillamente, “los dos estados de Brájman.” Este logos manifestado no es “el Segundo”, sino “El Uno” en manifestación: el SágunaBrájman arriba mencionado; el que tiene atributos; el Logos Cósmico; el Supremo Regente del Universo; El Uno de por sí existente; la Raíz y Causa de todos los seres, también denominado algunas veces Purushottama, el Espíritu Supremo, el Sér. Con Sí Mismo como Espíritu, El revela el otro aspecto del Todo, que se llama Mulaprakriti, la Raíz de la Materia. El manifiesta una parte de Sí Mismo; establece el universo con una porción de Sí Mismo, todatrascendente, todacomprendiente, el Dios manifestado, autolimitado por la manifestación. El se revela luego bajo triple aspecto, los tres grandes Logos de la evolución cósmica y así, aquella Trimurti o Trinidad es el aspecto, hacia el universo, del Dios manifestado.

Asociados con la obra del Logos Cósmico en el Universo, hay siete Personificaciones de Su naturaleza llamados los Siete Logos Cósmicos Planetarios. Todos los astros en el firmamento, que sean centros de grandes sistemas evolucionarios, pertenecen a uno y otro de estos grandes Siete y son, en cierta manera, expresiones de Su vida, como Ellos a su vez, son expresiones de la vida Una del Logos Cósmico.

En la ExistenciaUna hay innumerables universos; en cada universo incontables sistemas solares. Cada sistema solar recibe energía y es controlado por un poderoso Ser, Ishvara, o Logos Solar, o Deidad Solar. Como un Astro, el Sér de un Sistema entre las miríadas de estrellas, vive, se mueve y tiene Su ser en su AstroPaterno, uno de los Siete Grandes; con todo, El refleja directamente la Vida y Luz y Gloria del UnosinSegundo. Para Su sistema es El todo lo que los hombres significan por Dios. Lo impregna, no hay cosa alguna que no sea El. El se halla inmanente en cada átomo del sistema, interpenetrándolo todo, sosteniéndolo todo, evolucionándolo todo. El está en todas las cosas y todas las cosas están en El. De Sí Mismo, el Logos Solar ha traído a existencia nuestro sistema y nosotros, que en El nos encontramos, somos fragmentos evolucionantes de Su Vida; de El todos hemos vendo; a El todos retornaremos.

Con todo, El existe por sobre Su sistema, viviendo Su propia estupenda vida entre Sus Iguales, otros Logos solares, AstrosHermanos de Su Compañía. “Habiendo compenetrado todo el Universo con un fragmento de MíMismo, Yo permanezco”. De aquella más alta vida de El, nada podemos saber; pero cuando El se limita, descendiendo a condiciones tales que lleguen a nuestro alcance, Su manifestación siempre asume tres aspectos. En la evolución de cualquier sistema solar, tres de los más elevados principios del Logos del sistema (generalmente llamados los tres Logos del sistema) corresponden a, y respectivamente llenan las funciones de, los Grandes Logos de la Evolución Cósmica. Y así, la manifestación del Logos de nuestro sistema es triple; tres y, sin embargo, fundamentalmente una; tres Personas (persona significa máscara) pero un Dios mostrándose en dichos tres aspectos que tan sólo son facetas de El. Hay, por tanto, un significado muy real en la insistencia con que dice la Iglesia Cristiana “adoramos un Dios en la Trinidad y a la Trinidad en la Unidad, sin confundir las Personas ni dividir la sustancia”; es decir, sin confundir jamás en nuestra mente la acción y las funciones de las tres separadas Personas, o Máscaras, o Manifestaciones, cada una de Su propio plano; pero sin olvidar por un momento la Eterna Unidad de la “Sustancia”, lo que se halla tras de todo en el plano más elevado.

El aspecto de Ishavara en el cual crea los mundos, es llamado “Brajmá” por los Hindúes, y “Espíritu Santo” por los Cristianos. Aquel aspecto bajo el cual Ishvara Preserva y mantiene los mundos, es llamado “Vishnu” por los Hindúes y “El Hijo” por los Cristianos. Y el aspecto en el cual El disuelve los mundos cuando ya están gastados y para nada sirven, es llamado “shiva o Mahádeva” por los Hindúes y “El Padre” por los Cristianos.

Inmediatamente bajo la Deidad Solar y sin embargo, de Misteriosa manera también parte de El (como el Logos Cósmico y sus siete personificaciones, Los Siete Logos Planetarios) vienen Sus siete ministros, las siete expresiones de Su naturaleza, los siete canales de Su inextinguible Vida, llamados los siete Logos Planetarios Solares o los Espíritus Planetarios. En el hinduismo se denominan los siete Prayápatis (Señores de las Criaturas); en Zoroastrismo los siete AmesháSpntás (los sagrados Inmortales), en las tradiciones Hebrea y Cristiana “los Siete Espíritus ante el trono de Dios”. Las energías de estos siete, controlan y dirigen todo lo que sucede dentro del Sistema Solar. Son Ellos los Regentes de los planetas Vulcano, Venus, Tierra, Saturno, Júpiter, Urano y Neptuno. Cada uno de los siete es la Cabeza y Regente de Jerarquías de entidades creadoras que trabajan, bajo su dirección, en formar y preservar el sistema solar; a sus órdenes militan huestes de devas, o Seres Resplandecientes, o Ángeles llamados en las Religiones Orientales, Adityas, Vasus, DhyanChohans, etc., y en la tradición Cristiana, Ángeles, Arcángeles, Tronos, etc.; las manifestaciones del uno, los innumerables ministros de la Voluntad Suprema.

Presidiendo sobre nuestro mundo, hay un gran Oficial que representa la Deidad Solar. El es el verdadero Rey de este mundo, con absoluto control de toda la evolución que tiene lugar en nuestro planeta; y bajo El hay ministros a cargo de los diferentes departamentos.

Así, pues, el Dios en quien creemos, el Supremo Señor de nuestro sistema, se manifiesta a Sí Mismo en Su sistema bajo una triple forma, una Trinidad: el Regenerador, el Preservador, el Creador; denominados en Teosofía como el Primero, el Segundo y el Tercer Logos; El Padre. El Hijo y el Espíritu Santo del Cristianismo; Shiva, Vishnu y Brahmá del Hindú; Kepher, Binah y Chochmah del Hebreo Cabalista; Ahura, Mazda y Ahuramazda, (o sean; Vida, Sabiduría y la Existencia Una) del Zoroastriano. Está en todas partes y en cada cosa y es todas las cosas. El mundo todo es tan sólo una manifestación de El. El está manifestado bajo incontable formas, en grados innumerables de inteligencias vivientes que proceden todas de El, como más tarde proceden de El los vegetales, animales, y hombres. Y así, sólo hay la Vida Una, exhibida en infinitas formas. Del ángel al mineral, todas son expresiones de aquella Vida. No podría existir el grano de polvo si Dios estuviera ausente de él; y el más elevado Arcángel es solamente otra expresión de El, del Uno. Por lo cual, estando Dios inmanente en todo, todos participamos en una Vida y formamos una Gran Fraternidad.

PREGUNTA: ¿Puede ser demostrada la existencia de Dios?

RESPUESTA: Ningún proceso de razonamiento puramente intelectual suministra una demostración, completa y satisfactoria a todas las mentes, de la existencia de Dios. Tal existencia puede probarse indirectamente por el raciocinio, la devoción y la pureza de vida. Un detenido y cuidadoso estudio de la naturaleza prueba la probabilidad de un “divino Arquitecto” que edifica los mundos; la ExistenciaUna parece ser una necesidad filosófica, así como la manifestación de la Dualidad primordial (Pratyagátmá y Múlaprakriti, o sean; la raíz del Espíritu y la raíz de la Materia) una necesidad cósmica; Pratyagátmá, contemplado emocionalmente, es Dios, el Supremo Señor.

La devoción hacia Dios habilita al hombre para sentir su existencia y para obtener fuerza y Paz de El. A medida que un hombre se hace más puro, más noble, más amoroso, comienza a conocer a Dios y no necesita ya pruebas de Su existencia, así como ya no necesita prueba de la luz mediante la cual ve.

Pero la prueba directa y ultimada radica dentro del Sér; su “única prueba es la conciencia en el Ser”. Cada uno de nosotros está completamente seguro de que él mismo existe; y así, tenemos muchas existencias cada una segura de ella misma; pero estas no pueden surgir separada e independientemente, de igual manera que una fuente, si no tiene agua, no puede lanzar su chorro por los aires; estos seres han surgido del Ser Uno, son parte del Único Ser y tal Ser es Dios. De aquí que la convicción del Ser es Su sola prueba, la realización de lo Divino en nosotros, nuestro verdadero Ser que reconoce al Divino Ser fuera de nosotros por identidad de naturaleza. Por tanto, sólo realizando la Divinidad en nosotros mismos podremos conocer la Divinidad fuera de nosotros mismos: aquel Ser en quien “vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.

PREGUNTA: ¿Cuál es el objeto de Dios al crear el universo?

RESPUESTA: La palabra creación se usa popularmente en los tiempos modernos para significar “hacer algo de la nada” cosa imposible. “Lo irreal no tiene ser; lo real nunca deja de ser”, dice Shri Krishna en la más famosa joya de la literatura Arya, el “Bhágavad Gitá”. La idea de creación nació entre gente ignorante, en una edad sin filosofía. Pero en remotos tiempos, lo que hoy se llama creación se interpretaba como un nuevo arreglo, el reajuste en nuevas formas, de la materia ya existente, y, en vez del término “Creador”, se usaban otros como l Celestial Constructor, el Gran Arquitecto, el Hacedor, el Artífice, el Modelador. La palabra “creación” aún se usa en este sentido de dar nueva forma o arreglo a algo que ya existe, como, por ejemplo, cuando decimos que un artista “crea” un cuadro o una estatua.

Aquella emanación, no creación, es una manifestación de la Vida Divina; la natural expresión de otra fase de la divina Naturaleza. La pregunta ¿cuál es el objeto de tal emanación? Ha sido contestada de varias maneras; hay muchas razones posibles, pero lo cierto es que, por ejemplo, un gatito no puede comprender por qué un hombre emplea su tiempo en leer un libro y no en corretear persiguiendo una hoja sobre el pavimento; la conciencia del gato aún no está suficientemente desarrollada para leer un libro; y todos nosotros nos hallamos más cerca del gatito que de Dios, en un sentido, esto es, en nuestra comprensión de Su naturaleza.

No obstante, algunos dicen que Dios, que es Amor, necesitaba llevar a la plenitud de conciencia a muchos seres capaces de compartir Su bienaventuranza y Amor; otros dicen que El, siendo Amor, deseó ser amado. Los Cristianos dicen que el objeto es que El demuestre Su gloria. El Sufí dice; “Era El un oculto tesoro y deseó manifestarse”. Los Upánishads dicen: “El pensó: “Yo me multiplicaré”. La respuesta final parece ser que en lo Universal, en el Todo, existen eternamente todos los universos, todo lo que fue, es y puede ser; pero, en el tiempo y el espacio, aparece uno u otro universo y desaparece luego. “Dios” es lo manifestado, el Ságuna Brájman, o sea Ishvara, el Señor de un Universo, y da existencia objetiva, dentro de tiempo y espacio, aparte de lo que El es siempre en la Eternidad. Lo que parece cierto es que el objeto del hombre al estar aquí es desarrollar sus capacidades y reflejar la Divina perfección, esto es “alcanzar la medida de la estatura del Cristo”.

PREGUNTA: ¿Cómo se formó nuestro Sistema Solar?

RESPUESTA: Desde el más remoto punto de partida o historia que nos sea posible concebir, aparecen ya en completa actividad los opuestos de espíritu y materia, de vida y forma. Lo que comúnmente llamamos fuerza y materia son en realidad dos variedades de espíritu en diferentes etapas de evolución. La raíz última de la materia, tal como se ve en nuestro nivel, es lo que los científicos llaman el éter del espacio; en los estudios teosóficos se denomina el “Koilon”, lo vacío, la negación primordial de materia, porque el espacio ocupado por élla aparece vacío para los sentidos físicos. Esta substancia, perceptible sólo para un poder clarividente altamente desarrollado, llenaba originalmente todo espacio; pero algún Ser, infinitamente más elevado que nuestra Deidad Solar, modificó esa condición de reposo al infundir Su espíritu o Fuerza en cierta sección de la materia, sección del tamaño de todo un Universo. La introducción de tal fuerza formó dentro del éter un incalculable número de pequeñas burbujas esféricas, que se denominan en “La Doctrina Secreta” como “los agujeros que Foját cava en el espacio”. Cada burbuja, o punto de luz, es donde no se halla Koilon; cada burbuja es en realidad un punto de Su conciencia y persiste solamente mientras El quiere desalojar de allí el Koilon circundante. Estas burbujas son los átomos últimos, las unidades finales de las que se componen lo que nosotros llamamos materia; por lo cual la materia no es otra cosa que agujeros en el éter.

Cuando la Deidad Solar comienza a construir Su sistema, encuentra este material, que consta de infinito número de agujeros o burbujas, listo para ser usado. Primeramente demarca el límite de Su campo de actividad, una vasta esfera cuya circunferencia es mucho mayor que la órbita del más lejano de sus futuros planetas. Dentro del límite de tal esfera El establece una especie de vórtice gigantesco arrastrando todas las burbujas hacia una vasta masa central, el material que constituirá la futura nebulosa. Actuando mediante Su Tercer Aspecto, envía al cuerpo de esta enorme esfera giratoria siete impulsos sucesivos de fuerza, reuniendo las burbujas en agregados más y más complejos, según ya se explicará en el Capítulo VIII, al hablar de las tres Grandes Emanaciones. De esta manera se forman siete mundos de materia, gigantescos, interpenetrantes y concéntricos; todos uno en esencia puesto que constan de la misma clase de materia, pero difiriendo en grados de intensidad. Estos siete tipos de materia o clases de átomos se hallan libremente entremezclados, de tal suerte que, en la más pequeña porción de materia tomada al acaso, podrían encontrarse partículas de cada tipo. Los más densos de estas siete clases de átomos, los átomos físicos últimos, se combinan luego en ciertas agregaciones para constituir un número de diferentes clases de lo que puede llamarse “protoelementos”, y estos se agregan de nuevo en varias formas que la Ciencia conoce como elementos químicos.

Este proceso se extiende por larguísimos períodos de tiempo y, a medida que las edades se suceden, se llega a la etapa de una vasta e incandescente nebulosa. A medida que la esfera se enfría, girando aún rápidamente, se aplana asumiendo la forma de un inmenso disco y rompiéndose en anillos que circundan un cuerpo central, cuerpo que más tarde llegó a ser el de nuestro Sol. La Deidad establece entonces, en el grosor de cada anillo, un vórtice subsidiario acumulando allí gran cantidad de la materia del anillo para formar un planeta alrededor del cuerpo Central. La colisión de los fragmentos acumulados ocasionó un aumento de calor y el planeta resultante fue, por mucho tiempo, una masa de gas incandescente que gradualmente se enfrió hasta que por fin llegó a ser apropiado para dar habitación a seres humanos.

Cada uno de los planetas de nuestro Sistema Solar se compone pues de siete tipos de átomos, cuyas agregaciones suministran los siete tipos fundamentales de materia que se encuentran en el sistema, siendo cada uno más denso que su predecesor. A éstos se les llaman los planos de la naturaleza.

PREGUNTA: Ordinariamente conocemos tan solo tres estados de materia: sólido, líquido y gaseoso, ¿Qué son, pues, estos siete tipos y qué significa Ud. Al decir Planos de la Naturaleza?

RESPUESTA: Lo que usualmente llaman sólido, líquido y gaseoso, son meramente subestados o subdivisiones de la clase inferior de materia, la física. Toda materia del Sistema Solar está compuesta de siete tipos de átomos de varias densidades, desde la más burda hasta la más sutil; y cada región, con su materia compuesta de un tipo particular de átomos, y correlacionada con una etapa distinta de conciencia, se llama un “plano” o mundo; por lo cual reconocemos siete de tales planos en el sistema solar.

PREGUNTA: ¿Qué tiene que ver estos planos con nuestra tierra y cómo se formó ésta?

RESPUESTA: Estos siete tipos de materia que se interpenetran todos, se agregan parcialmente en Planetas, mundos o globos, y no se hallan esparcidos por igual sobre toda el área del sistema Solar. Las tres más finas invaden el total, siendo por tanto comunes a todo el sistema; pero las cuatro clases más densas componen y rodean a los globos y planetas. La tierra en que vivimos, como es uno de tales planetas, contiene las siete clases de materia.

PREGUNTA: ¿Entonces no está formada nuestra tierra sólo de materia física ?

RESPUESTA: Nuestra tierra no está construida solamente de materia del plano o mundo inferior o séptimo, sino que contiene a la vez una provisión abundante de materia de los mundos sexto, quinto y otros. Según ha sido ampliamente demostrado por los hombres de ciencia, la partículas de materia, aún de las más duras substancias, nunca se tocan unas a otras. Los átomos son extremadamente diminutos en proporción a los espacios comprendidos entre ellos, siendo cada uno como una solitaria mancha de polvo en un gran salón. Igualmente, todas las otras clases de átomos de todos aquellos otros planos más sutiles cuentan con amplio espacio no sólo para estar entre los átomos de la materia más densa, sino también para moverse libremente alrededor de, y entre ellos. Por consiguiente, el globo sobre el cual vivimos no es un mundo compuesto de materia de un solo tipo, sino siete globos o mudos constituidos por materia de diferentes tipos interpenetrándose uno a otro y ocupando todos el mismo espacio.

PREGUNTA: ¿Cómo pueden ocupar el mismo espacio diferentes clases de materias sin desplazarse una a otra?

RESPUESTA: Ello es posible debido a que el espacio entre los átomos es siempre mucho mayor que el tamaño proporcional de los átomos. Tómese el ejemplo de una esponja o de un bola de hilachos sumergida en agua. La materia sólida de la bola o de la esponja, ocupa cierto espacio; pero todos los huecos o intersticios de la esponja contienen agua, por lo cual el agua ocupa prácticamente el mismo espacio que la esponja. Diminutas partículas de aire se mantienen al mismo tiempo suspendidas en el agua, y así, las materias sólida, líquida y gaseosa, ocupan el mismo espacio en aquella esponja.

PREGUNTA: ¿Dónde se hallan colocados en nuestra tierra estos diferentes planos?

RESPUESTA: Los mundos sutiles se encuentran todos alrededor de nosotros, si bien normalmente no somos conscientes de su existencia. No están uno sobre otro como las envolturas de una cebolla, sino contenidos uno dentro de otro, estando empotrada en el propio corazón de todos ellos nuestra tierra sólida y física. El sexto mundo es mayor que el séptimo (el físico) y se extiende mucho más lejos en el espacio, pero al mismo tiempo impregna por doquier a la materia física de la tierra. El quinto se extiende más allá del sexto, pero impregna a los otros dos como si fuera vapor de agua esparcido por el aire. Y así el mundo en que vivimos no es un mundo sino siete mundos que se interpenetran, ocupando todos el mismo espacio excepto que las clases más finas de materia se extienden más allá del centro que las más burdas.

PREGUNTA: ¿Cómo se denominan estos siete planos o mundos interpenetrantes?

RESPUESTA: El superior, o sea la región más sutil se llama el Maháparanivánico, o el Adi, o el Divino. El segundo se llama el Paranirvánico, o Anupádaka, o también Monádico, porque residen allí las chispas de la Vida Divina, las Mónadas humanas, siendo el lugar de procedencia y habitación del Ser Humano, la Mónada, el Dios en el hombre. El tercero se denomina Nivánico, o Atmico, ya que ATMA, el más elevado espíritu en el hombre, según hoy se halla constituido, funciona en él. El cuarto es el mundo Búdico o Intuicional, el mundo de las más altas intuiciones. Estos dos últimos son llamados también los planos espirituales pues allí se da cuenta el hombre de su divinidad. El quinto, mucho más denso aún, se llama el Manásico, el Intelectual, o el Mental, pues la mente humana consta de materia de tal plano. El sexto es el Mundo Astral o emocional y pasional, porque las emociones y pasiones del hombre ocasionan ondulaciones en su materia; el séptimo es el mundo físico, parte del cual, solamente, conocemos nosotros con nuestros sentidos. De estos planos, los dos superiores no pueden ser alcanzados por el hombre en su etapa actual, ya que habremos de ser autoconscientes tan sólo en los otros cinco, a fin de llegar a nuestra meta por la presente etapa o dispensación como Hombres Perfectos.
Cada uno de estos planos se subdivide a su vez en siete y contiene siete subestados de materia.

PREGUNTA: ¿Cómo está subdividido cada plano y qué son estos subestados de materia?

RESPUESTA: Cada plano se divide en siete subdivisiones conteniendo así siete subestados de materia. El plano físico tiene siete subdivisiones, representadas por los siete grados de densidad de la materia. Ascendiendo desde la más tosca hasta la más sutil, la materia de estas subdivisiones se llama sólida, líquida, gaseosa, etérea, superetérea, subatómica y atómica. Las cuatro clases de materia más finas constan de lo que ordinariamente llamamos éter, de cuatro densidades o grados, siendo en sí físico el éter, si bien invisible para los ojos humanos normales. Todos estos subestados de materia pertenecen al plano físico solamente. Los átomos más finos, o átomos físicos últimos, del subplano atómico, se agregan para formar lo que se llaman protoelementos; y estos a su vez se unen para constituir varias formas de lo que la ciencia conoce como elementos químicos.

El plano atral se halla igualmente subdividido en siete, pero con dos grandes divisiones: el astral inferior con cuatro subdivisiones y el astral superior con las tres restantes.

Igualmente, el quinto plano, el mental, tiene dos divisiones principales: el RupaLoka y el Arupa_loka, o sea el NivelFormas y el NivelSin_Formas, con cuatro y tres subdivisiones respectivamente; incluye, aunque no es idéntico a él, lo que se llama Devachán, o Devaloka, la residencia de los Dioses, o el lo”. Devachán, el estado de Felicidad, deriva su nombre de su naturaleza y condición; nada que ocasione pena o tristeza se encuentra allí. Es una región especialmente resguardada, en la que no se permite la presencia del mal alguno; un lugar de bendito reposo en el cual puede el hombre asimilar pacíficamente los frutos de su vida física pasada. Los demás planos se subdividen igualmente en siete cada uno.

PREGUNTA: ¿Están compuestos de diferentes clases de materia los distintos mundos o planos así como los subplanos?

RESPUESTA: Cada mundo tiene su propio tipo de materia, la materia del subplano atómico, y tiene ambién sus propias substancias o agregados de aquella materia arregladas en siete subestados; pero cualquier tipo de materia se forma de la materia más densa del mundo inmediato superior, por lo cual la materia de la cual se componen todos los mundos interpenetrados es la misma esencialmente, si bien de diferentes grados de densidad y arreglada de manera distinta.

PREGUNTA: Sírvase explicar esto en detalle por lo que se refiere al mundo físico.

RESPUESTA: Antiguamente se creyó por la ciencia que los átomos químicos eran las unidades de todas las formas físicas; pero posteriormente se comprobó que eran estructuras complejas, tanto así que Sir William Crookes, en una notable Memoria, leída ante una de las Sociedades Científicas Inglesas, avanzó la teoría de una substancia primitiva denominada “Protilo” subyacente en la materia física de todas clases; en tanto que actualmente prevalece como creencia dominante de Ciencia, la existencia de “electrones” o partículas últimas.

Cualquier objeto físico, normalmente visible, se ensancha por la aplicación del calor, que aumenta las vibraciones de sus componentes moleculares, y pasado cierto punto, se rompe y pasa de su condición normal a la inmediata superior. Y así cualquier substancia puede transformarse de la condición sólida a la condición líquida (es decir, puede diluirse, como el hielo en agua), y de la líquida a la gaseosa, (como el agua en vapor) aumentando las vibraciones de sus componentes moleculares hasta que se dividen en moléculas más simples; y este proceso de cambiar de un subestado a otro más sutil, puede repetirse por ciertos métodos para cualquier substancia física, hasta que finalmente queda reducida a átomos físicos últimos. La razón es que, si bien todas las formas de la primera subdivisión o la atómica son construidas por la compresión dentro de ciertas formas, de los átomos físicos, (que por el momento compararemos a ladrillos), para construir la materia de la próxima subdivisión inferior, o segunda, se congregan primeramente cierto número de átomos físicos (o ladrillos) concretándolos en pequeños blocks de cuatro átomos (o ladrillos) cada uno; o cinco o más átomos cada uno; usando estos ladrillos como piedras de construcción; en tanto que para la próxima o tercera subdivisión tales piedras se forman de varios blocks de la segunda subdivisión conglomerados bajo ciertas formas, y así sucesivamente hasta lo inferior.

Por tanto, todas las substancias físicas, toscas o finas, se hallan constituidas por diferente arreglos y combinaciones de átomos físicos últimos, y siendo todos éstos idénticos, (excepto que unos de ellos son negativos y otros positivos) cualquier substancia puede transmutarse en otra, reduciendo primeramente la substancia a los átomos físicos últimos y reconstruyendo después esto átomos mediante un arreglo diferente en otra substancia, transfiriendo así la alquimia del reino de la superstición al reino de la realidad.

Los átomos físicos últimos pueden también ser transformados, por ciertos métodos, en materia de las más densa subdivisión del plano astral. Igualmente, el átomo astral más fino o último puede subdividirse en átomos de subdivisión más tosca del plano mental.

PREGUNTA: Si todos esto planos existen alrededor de nosotros, ¿por qué no somos normalmente conscientes de su existencia?

RESPUESTA: El hombre llega a ser consciente de algo, ordinariamente, tan sólo con la ayuda de uno o más de sus cinco sentidos; pero es claro que no puede ser consciente de lo que no ve, ni huele, ni gusta, ni toca, ni oye. Y aún tratándose de cosas físicamente toscas, no se puede contar enteramente en los sentidos por las razones y ejemplos siguientes:

I. Debido a demasiada distancia: El Planeta Neptuno no es visto si bien existe.

II. Debido a demasiada proximidad: el colirio en el ojo.

III. Debido a debilidad de los sentidos; los sonidos no son audibles en caso de sordera.

IV. Debido a lo extremadamente pequeño; no percibimos las partículas de agua en el aire que nos rodea.

V. Debido a la predominancia de otras cosas mayor aún: el Planeta Mercurio no es visible en la luz solar.

PREGUNTA: Entonces, ¿cómo puede ser demostrada la existencia de cosas no cognoscibles por los sentidos físicos?

RESPUESTA: Puede demostrarse por la adquisición de poderes superfísicos que por ahora se hallan latentes en el hombre. Si la ciencia ha hecho tantos progresos conociendo solamente los tres subestados inferiores del plano físico, podría llegar a inconmensurable progreso, para bien de todos, si adquiriese un conocimiento siquiera de los más finos éteres, cumpliendo así, aunque en parte, el tercer objeto de la Sociedad.

PREGUNTA: Esto meramente hace retrotraer la dificultad un paso: ¿Cómo puede Ud. Demostrar la existencia de poderes sobrenaturales en el hombre?

RESPUESTA: Nada hay sobrenatural ya que toda cosa tiene su lugar dentro del dominio de las leyes naturales.

El hipnotismo, el mesmerismo, la clarividencia, la telepatía, etc., son ahora hechos reconocidos por el mundo científico. Un “Sujeto” vuelto artificialmente clarividente en su sueño por un hipnotista, es capaz de ver cualquier cosa en cualquier parte del mundo, visión que no le es posible por medio de sus ojos físicos; y esto prueba la existencia de algún poder “superfísico”. Igualmente las investigaciones en el espiritismo demuestran la existencia del plano astral y la supervivencia del hombre después de la muerte, si bien ninguna cosa de ambas puede conocerse por los órganos sensoriales. Por otra parte, solamente somos conscientes de los efectos de muy pocos juegos de vibraciones en el aire o en el éter, y a esas las llamamos electricidad, sonido, luz, etc., en tanto que no nos damos cuenta de la existencia de otras innumerables clases de vibraciones que producen otros sonidos, colores, luces, formas etc. Y esto también es admitido por la ciencia.

La Teosofía ha demostrado, con la fuerza de experiencia práctica, que en cada ser existen cierto sentidos inactivos que, cuando son estimulados, pueden hacer posible la investigación en el reino de la materia que normalmente existe imperceptible alrededor de nosotros.

Ha habido y hay ocultistas que, desarrollando sus sentidos superfísicos, han investigado la parte etérea de nuestro mundo y otros reinos superiores y sus investigaciones son de inapreciable valor para la Humanidad.

Igualmente, existen los Maestros de Sabiduría, Hombres Perfectos, que han desarrollado completamente sus sentidos sutiles pues han completado ya Su evolución humana y permanecen en contacto con el mundo tan sólo para ayudar a la humanidad en su crecimiento; y Sus Discípulos también despiertan y desarrollan sentidos sutiles, uno tras otro, bajo Su dirección y verifican la exactitud de Sus afirmaciones.

PREGUNTA: Comprendo que el mundo en que vivimos no es un solo mundo, sino siete mundos de materia más y más, que se ínter penetran, ocupando todos el mismo espacio; pero Ud. Ha agregado que las clases más finas de materia se extienden más lejos del centro que lo que se extiende la clase burda de materia. Entonces, ¿qué tan lejos se extiende la materia de los mundos sutiles?

RESPUESTA: La materia del mundo astral se extiende hasta poco menos de la mitad de la distancia de la Tierra a la Luna. Y así, como los dos globos físicos, la tierra y la luna, se encuentran a distancia de 239.000 millas (382.000 Km.) sus esferas astrales tienen contacto cuando la luna se halla en el punto de su órbita más cercana de la tierra esto es, en el perigeo; pero no cuando se halla más lejana de la tierra, es decir en el apogeo. El mundo mental es una esfera de materia mental mucho más extensa aún, en tanto que en los planetas o globos superiores tenemos esferas tan grandes que tocan las correspondientes esferas de otros planetas del Sistema Solar.

PREGUNTA: Si estos planos o mundos no pueden sernos ordinariamente conocidos, ¿qué tenemos que ver con ellos?

RESPUESTA: Tenemos que llegar gradualmente a un íntimo contacto a lo menos con algunos de éllos en nuestra actual etapa; pero para comprender esto hay que conocer algo de la Constitución del hombre según explica el “Capítulo III”.