martes, 8 de julio de 2008

QUÉ DETERMINA LA REENCARNACIÓN? (4)


PREG.?—¿Cuáles son los principales factores que determinan el próximo nacimiento de un ser?

RESP.—Hay tres factores principales:

E1 primero es la Ley de Evolución que impulsa al hombre hacia circunstancias dentro de las cuales pueda él desarrollar más fácilmente las cualidades que necesita. Cada ser tiene que llegar a la perfección por el desarrollo de todas las divinas posibilidades que se hallan latentes en él, pues el objeto de todo el esquema es este desarrollo. Para tal propósito, se le guía precisamente a aquella raza o subraza que, mediante sus condiciones y ambiente, sea la más adecuada para desarrollar dentro de él las cualidades especiales que le falten.

Pero la acción de esta Ley se halla limitada por la Ley de Karma, o sea la ley de Causa y Efecto. Si un hombre ha creado karma para sí, que le produzca limitaciones, tendrá que avanzar sin las mejores oportunidades posibles y contentarse con las que hubiere a su derredor. En tal caso nuestras propias acciones pasadas son las que restringen el libre juego de la ley de Evolución.

El tercer factor que limita aún más la acción de la Ley de Evolución es la influencia del grupo de Egos con los cuales haya él formado fuertes lazos de afecto o de odio en vidas anteriores. Su relación con tales egos, a quienes tendrá que encontrar debido a sus anteriores conexiones, es un factor importante, que actúa para bien o para mal en la determinación de su nacimiento próximo.

La Evolución es, para el hombre, la Voluntad de Dios; y la Ley de Evolución suministrará a todo ser aquello que le sea más conveniente; si bien, como ya se dijo, las mejores oportunidades quedarán limitadas por las acciones pasadas del hombre y por sus ligas con otras almas. Podrá, un hombre ser capaz de aprender ciertas lecciones en cien diferentes circunstancias y posiciones, pero se le podrá alejar de más de la mitad de ellas por su karma pasado; y aún del resto se hace una selección, a causa, principalmente, de la presencia en su familia, o en las cercanías, de almas con las cuales él formó lazos de amor o de odio en el pasado.

Por supuesto, es filosóficamente cierto decir que un hombre consigue siempre las mejores oportunidades ya que obtiene las condiciones más apropiadas para su imperfecto carácter, las necesarias para quitarle defectos. Es lo mismo que en las escuelas, donde no podemos dar a un alumno muy joven el mejor libro de texto porque no lo podría comprender ni aprovecharse del mismo, por ser enseñanzas muy elevadas para él.

PREG.—Según eso, ¿volvemos a estar nuevamente en contacto en una nueva vida con personas a quienes hayamos amado u odiado en ésta?

RESP.—Ciertamente. En primer lugar, durante nuestra larga vida en el mundo celestial pasamos todo el tiempo en compañía de las personas que amamos sobre la tierra; y, cuando regresamos a ella, traemos la tendencia de hacerlo en grupos, con los mismos seres queridos.

El amor es un lazó formado entre los Eigue que los egos habrán de tener las mismas relaciones terrenales que tuvieron en la vida pasada. El lazo de un amor puro subsiste, pero el marido y la mujer de una vida pueden renacer como dos hermanos, o hermanas, o hermano y hermana; o bien pueden tener la relación de padre a hijo, de abuelo a nieto, o cualquier otro lazo de consanguinidad. Pero, si por razones kármicas nacen en diferentes familias, en la misma región o bien en países muy distantes, llegarán a encontrarse y se sentirán fuertemente atraídos uno a otro, como íntimos amigos, o bien amados, ya que nada hay en los cielos ni en la tierra que pueda destruir el amor ni romper sus lazos.

Siendo los lazos a veces de odio y de maldades, sucede que antiguos enemigos son atraídos hacia una misma familia para compurgar, ya fuere en mísero sufrimiento o bien por alguna de esas espantosas tragedias familiares, los malos resultados de un pasado que les fue común.

A veces a primera vista sentimos repulsión por alguna persona lo cual es voz de alerta que nos da el ego, de "enemigo al frente". Los lazos forjados por el odio solamente pueden fundirse en el fuego del amor ya que "El Odio jamás termina por el odio; el odio cesa sólo por el amor". Y así es como regresamos juntos los antiguos amigos, juntos también los antiguos enemigos; si bien revestidos de nuevos trajes carnales, con nuevos vehículos en cada vida En el volumen dieciocho y último de las obras de Max Muller aparece un notable pasaje que demuestra claramente su creencia en la reencarnación:

"No puedo quitarme el pensamiento de que las almas hacia las cuales nos sentimos atraídas en esta vida son las mismas almas que conocimos y amamos en vidas anteriores; y que las almas que nos repelen aquí ahora, sin saber por qué, son las almas que merecieron nuestro reproche, aquellas de las cuales nos apartamos en alguna vida anterior."

He aquí otro testigo en la ya larga lista de pensadores notables que aumentan, con la fuerza de su testimonio, la racionalidad de la doctrina ante los ojos de quienes se sientan satisfechos por la autoridad de nombres bien conocidos.

La idea del desagrado instintivo a primera vista (la política del Dr. Fell, como se la llama) ha sido bien expresada en los siguientes versos:

"I do not Iflce thce, Dr. FeU;

the reason why I cannot tell,

But this cnough I know rull well;

I do not l&e thcc, Dr. Fell.

No te quiero, Dr. Fell

el por qué, yo no lo sé;

pero una cosa sé muy bien:

Que no te quiero, Dr. Fell.

PREG.—Favor de explicar cómo se forman los nuevos vehículos mental, astral y físico, para una nueva vida?

RESP.—Cuando ocurre la muerte física, el hombre desecha, uno tras otro, sus cuerpos físico, astral y mental, según se describe en el Capítulo VI. Una vez abandonados estos cuerpos se desintegran. Y sus partículas se mezclan con los materiales de sus respectivos planos. Pero siendo cada hombre una triada espiritual, (el triatómico AtmaBuddhiManas, o Jivátma) ha anexado a sí, desde su origen, una triada inferior de átomos permanentes un átomo del plano físico y otro del plano astral, así como una molécula o unidad del plano mental inferior, que se llaman, respectivamente, el átomo permanente físico, el átomo permanente astral y la unidad permanente mental.

El hombre lleva consigo, de una vida a otra; estos átomos permanentes, y son preservados, tras la desintegración de los tres cuerpos inferiores, como un brillante núcleo cintilante, dentro de su cuerpo causal; siendo, por tanto, todo lo que subsiste para é\ de sus cuerpos en los mundos inferiores. En realidad son epítomes de los cuerpos que construye en rededor de ellos en cada vida y su misión es preservar dentro de sí mismos, como poderes vibratorios los resultados de todas las experiencias por las cuales hubiesen pasado. Y así, los cuerpos astral y mental transmiten al ego, al hombre real, los gérmenes de las cualidades y facultades de aquella vida terrestre, que quedan entonces almacenados en el cuerpo causal como semillas para sus futuros cuerpos astral y mental.

A algunas personas parecerá extraño que las malas cualidades que un hombre exhibió en una vida anterior deban, a veces, persistir en sus últimas vidas. La razón es no solamente que por no estar desarrolladas las buenas cualidades opuestas haya oportunidad para que malas influencias actúen sobre el hombre en aquella dirección particular sino también porque el hombre lleva consigo, de una vida a otra, los átomos permanentes de sus vehículos inferiores, los .cuales tienden a reproducir las cualidades exhibidas en sus encarnaciones previas Ahora bien, si el hombre ya desarrollado ha de cumplir el propósito de la evolución humana y dominar TQDOS los planos, es preciso que lleve consigo los átomos permanentes. Si fuera concebible que el pudiera desarrollarse sin estos átomos permanentes, podría ser, tal vez, un glorioso arcángel en los planos elevados, pero resultaría por completo inútil en estos mundos inferiores, pues habría cortado de sí el poder de sentir y de pensar. Por consiguiente, los átomos permanentes deben purificarse y no desecharse.

Al terminar su estancia en los mundos superiores, un estremecimiento vital del ego despierta la unidad mental que actúa como un magneto atrayendo en torno a sí materiales con poderes vibratorios que semejan, o que están a tono con el suyo propio, para formar un nuevo cuerpo mental, representante de la etapa mental del hombre con todas sus facultades mentales.

Después que ha sido parcialmente formado el cuerpo mental, el estremecimiento de vida despierta, o vivifica, al átomo astral para suministrar un cuerpo astral representante de los deseos y carácter pasional, y reproduciendo las cualidades desarrolladas en el pasado.

A continuación el toque vital del Ego llega al átomo permanente físico, y la nota dominante de este átomo es una de las fuerzas que guían la selección de los materiales del futuro cuerpo físico; pues ninguno será escogido si no puede, por lo menos hasta cierto punto, estar a tono con aquel átomo. Pero ésta, es solamente una de las fuerzas; el karma de vidas anteriores, ya fuere mental, emocional, o de relación con los demás seres, requiere materiales capaces de las más variadas expresiones. Ciertas poderosas y benéficas Inteligencias, denominadas “Los Lípika” o Señores del Karma, quienes llevan los hilos del destino de cada ser, eligen, de aquel karma, el que sea congruente, es decir, el que pueda ser ejercido y agotado mediante un cuerpo constituido por un grupo particular de materiales; esta masa congruente de karma, determina el grupo de materiales que rodearán al átomo permanente, y de tal grupo son seleccionados los que puedan vibrar en armonía con el átomo permanente, o en discordia tal que no los segregue en su violencia. Y así, los Señores del Karma eligen la raza, la nación, la familia, etc., y guían al Ego que reencarna hacia el ambiente requerido, de acuerdo con los tres factores que determinan la reencarnación según ya se dijo.

El molde del nuevo cuerpo físico, adecuado para la expresión de las cualidades del hombre y para poner en juega las consecuencias de las causas que actúan desde el pasado, es suministrado por dichos Grandes Seres; y el nuevo doble etéreo, copia de tal molde, es por consiguiente fabricado en el vientre materno para que el futuro cuerpo físico se construya, molécula por molécula, dentro de tal molde. La herencia física puede así ampliamente, echar mano de los materiales suministrados. Los pensamientos y las pasiones de las personas cercanas, especialmente de la madre y del padre, influencian la construcción de los cuerpos. Al tener contacto el nuevo cuerpo astral con el doble etéreo, ejerce una gran influencia sobre su formación, y, mediante él, el cuerpo mental actúa sobre la organización 'nerviosa. Esta construcción de cerebro y nervios, y su correlación a los cuerpos astral y mental, continúa hasta el séptimo año, cuando se completa la conexión entre el hombre real y su vehículo físico.

"Es como si uno dejase a un lado su traje usado, y tomando uno nuevo exclamase:

"Hoy llevaré este terno".

"Así desecha el Espíritu

su traje de carne y hueso

para tomar uno nuevo

cada vez que al mundo torna"

Y dura esta larga gira suya hasta que alcanza la meta de Divinidad que Dios le asignó.

PREG.—Y ¿por qué algunas personas nacen deformes enanos o tullidos?

RESP.—El karma de crueldad infligida a otros en vidas pasadas, da por resultado los cuerpos físicos deformes. Los inquisidores de antaño, los vivisectores de nuestros días y hasta los maestros de escuela que se valen del temor más bien que del amor para educar a los niños y que los llenan de terror abusando del poder que se puso en sus manos, suelen nacer en tales cuerpos.

Los malos pensamientos y deseos, los odios y pasiones, dan origen, en casos extremos, a cuerpos deformes y en todo caso, a cuerpos débiles o faltos de refinamiento y de belleza. Nada queda fuera dela Ley de Karma.

PREG.—Pero, ¿no .sería horrible este destino tratándose de una persona que tuvo. que ser cruel buscando el bien de otros?

RESP.—La crueldad es el peor de todos los crímenes ya que es un pecado contra la Ley de Amor. Se alegan como excusas las buenas intenciones; los inquisidores trataban de salvar las almas de los hombres, y los vivisectores pretenden salvar los cuerpos; pero sin duda que debe haber métodos mejores para hacer esto. Igualmente, el maestro de escuela debería extirpar los defectos de los niños por medio del amor y del buen ejemplo, ya que los niños débiles, cuando son cruelmente tratados, no tan sólo sufren de pronto físicamente, sino que también se tornan cobardes y serviles, y a menudo crueles a su vez, cuando aumenta su fuerza.

Pero no se pierde el erecto de las intenciones realmente buenas. Como se explicará en el Cap. V, cada fuerza trabaja en su propio plano. La buena intención hará reaccionar la naturaleza moral del hombre, quien nacerá con un carácter gentil y pacífico; si bien, como resultado de haber torturado a otros en el plano físico, deberá sufrir físicamente; por eso se le dota de un cuerpo físico deforme.

Entre otros de sus funestos resultados, la crueldad origina frecuentemente la demencia en una vida posterior. A veces, según se ha observado, ocasiona una especie de pago en la misma moneda, esto es, un hombre que fue cruel se encuentra en otra vida colocado en posición tal, que deberá sufrir a causa de una gran crueldad. A menudo ha ocasionado también un extraordinario y trágico descenso en la escala social: personas que fueron crueles cuando ocuparon buena posición social, se encuentran después mezcladas por nacimiento con las heces del populacho, a causa de aquélla crueldad."E1 destino del cruel ha de caer también sobre todo aquel que sale a matar intencionalmente las criaturas de Dios, y llama a eso deporte". ¡Esto mismo se aplica tratándose de ciertos artículos que se exigen para "las modas". Hay cierta clase de plumas, armiño y otros adornos, que sólo pueden obtenerse a costa de terribles pérdidas para la vida animal, —no tan sólo por la muerte de quienes son sacrificados con tal fin, sino también por la de las crías que generalmente dependen de la madre para su vida. Las gentes que usan esas cosas superfluas, si bien no son intencional o irremediablemente crueles, sí son criminalmente faltos de cuidado. Simplemente hacen lo que otros hacen, y "tratan de excusar su brutalidad diciendo que esa es la costumbre; pero un crimen no deja de ser un crimen porque muchos lo cometan"; y el destino del cruel alcanzará a todos, tarde o temprano.

RESP.—Ordinariamente los semejantes atraen a los semejantes y un ego es guiado hacia padres de desarrollo similar al suyo, para que cuente con un cuerpo físico adecuado a lo que necesita, y también para liquidar cuentas pendientes con los padres o con los futuros parientes, con quienes, probablemente, tuvo que ver en vidas anteriores. Pero hay excepciones o casos anormales. A veces entre tipos de gente degradada, en algún arrabal, encontramos algún niño puro y santo, creciendo como flor inmaculada entre el lodazal de la vida del crimen; y también a veces, en el seno de alguna noble familia, encontramos "almas negras". Estos casos pueden explicarse por la Ley de Karma, por el lazo creado con otros egos en el pasado. El "alma negra", por alguna acción benéfica en cualquier vida anterior, pudo haberse ligado con el Ego más noble y está cobrando ahora, en su nueva vida, la antigua deuda de gratitud en forma de las ventajas que proporciona un ambiente favorable.

En ocasiones, una grande alma, "movida por el espíritu de autosacrificio, suele nacer entre gente de baja condición social, sencillamente para elevar al degradado y para alentarlo, por su ejemplo, a aspirar hacia un nivel superior. Ejemplos de esto se ven en muchos de los grandes Santos del Sur de la India, que nacieron entre los parias, así como el taso bien conocido del negro Booker T Washington.

PREC.—¿Son continuas las encarnaciones en él mismo sexo, o puede uno que nació como hombre en una encarnación, nacer como mujer en la otra?

RESP.—Hombres y mujeres son complementos más bien que duplicados. Hay diferencias importantes entre los dos sexos, tanto sociales como biológicas. El Profesor Edward Lee Thomdike, el famoso educador psicólogo de la Universidad de Columbia, ha clasificado las diferencias específicas en la mentalidad de ambos sexos. "Las mujeres, dice, sobresalen en el deletreo, en Inglés, en idiomas extranjeros, en memoria inmediata y retentiva. Los hombres, dice, superan en historia, ingeniosidad, física, química y precisión de movimientos".

Según la fisiología, el cuerpo femenino tiene un desarrollo mucho mayor del sistema glandular, en tanto que en el masculino hay un desarrollo mucho mayor del sistema muscular. Estando conectado el sistema glandular con las emociones que son su alimento, tal desarrollo se encuentra, pues, en mayor grado en el sistema glandular de la mujer que en el correspondiente sistema del hombre. Estas diferencias fisiológicas fundamentales entre hombre y mujer son necesarias a fin de que las cualidades correspondientes a ellas puedan ser desarrolladas en la Raza. "Los hombres fueron creados para la paternidad, así como las mujeres para la maternidad", dijo el Manú. Y esto marca la diferencia que rige el cuerpo de ambos, —La Madre y el Padre—, ocasionando las fundamentales diferencias de tipos; la mujer es el alimentador, el protector, la ayuda; tales son las cualidades especiales de la Madre (tierna, gentil, paciente y esforzada) tanto así que si consideramos la cualidad masculina predominante, la cualidad de la valentía, la valentía de una mujer es muy diferente de la del hombre. La del hombre es aquel gran impulso de su carácter por mantenerse firme contra toda oposición. El valor de la mujer surge del amor o la devoción, y será tan brava, a veces más que el hombre más valiente, pero lo será en defensa de alguien a quien ame, de alguna cosa que le sea querida, y no por el mero deseo de rivalizar en contra de algún opositor. Esto rige en todos los reinos, si bien en una etapa posterior de evolución estas cualidades de ambos sexos tendrán que entrefundirse.

Es muy cierto que a veces encontramos desarrolladas en cada sexo algunas de las cualidades opuestas, es decir, mucha compasión en el hombre más varonil; y mucha fuerza y valentía en la mujer más femenina. Pero esta es una fusión de opuestos a fin de que comience a aparecer gradualmente sobre nuestra tierra el ser humano perfecto, en el cual tienen que brillar todas las cualidades. Con todo, no es deseable aún el intento prematuro para forzar aquella perfección; ya que no hemos alcanzado la perfección de las cualidades separadas. Eso requiere más evolución. De ahí arranca el gran error moderno de tratar de convertir a las mujeres en hombres; de llevarlas exactamente a lo largo de las mismas líneas; de olvidar la diferencia y el valor de la diferencia. La mujer masculina que "ha perdido las características de su sexo" ya no es atractiva, como tampoco lo es el hombre afeminado.

El Ego toma muchas encarnaciones para adquirir todas las buenas cualidades y para desarrollar todas las facultades con el fin de llegar a ser perfecto; y los diferentes egos que requieren diferentes clases de experiencias tienen que nacer en diferentes razas, países, religiones y familias.

El ego carece de sexo; el sexo es una característica de la forma, del vehículo solamente; pero, según se dijo antes, en la etapa actual del progreso humanó, ordinariamente encontramos la fuerza, el arrojo, la firmeza, etc., desarrollados a lo largo de la línea masculina; y la ternura, la pureza, el esfuerzo, etc., desarrollados a lo largo de la línea femenina; y por consiguiente, cada ego tiene que usar alternativamente cuerpos masculinos y femeninos para adquirir aquellas cualidades que le falten en cualquier etapa. Además, el mal infligido por un sexo en el otro, puede como resultado kármico, ocasionar que el malhechor nazca en el sexo ofendido para sufrir por sus culpas de pasadas vidas.

Por regla general, un ego ordinario no toma menos de tres ni más de siete encarnaciones sucesivas en un sexo, antes de cambiar al otro; pero tratándose de un ego desarrollado, se permite una gran elasticidad siendo muy probable que nazca repetidamente en el sexo y la raza mejor adecuada para suministrarle las oportunidades de fortalecer los puntos débiles de su carácter.

PREC.—Sí un hombre nace en un cuerpo condicionado por las acciones de su vida pasada, y ha de sufrir o gozar en él, ¿tendrán las gentes muy pecadoras que renacer en cuerpos de animales, como se dice que lo creen muchos Hindúes?

RESP.—Los sabios hindúes han enseñado que hay tres distintas fases en el proceso de renacer: Resurrección; Transmigración o Metempsícosis; y Reencarnación.

Como ya se explicó, nuestro cuerpo es una especie de colonia de átomos y moléculas, microbios y bacterias, cada una con su vida propia. De nosotros emanan, en todo tiempo, millones de vidas que son atraídas a los diferentes reinos de la naturaleza de acuerdo con la tendencia que les dimos; en tanto que, a la muerte de nuestro organismo, estos átomosvidas del cuerpo son esparcidos en todas direcciones por la tierra y se encaminan a nuevos organismos de tendencias similares. La doctrina de la resurrección es, pues, cierta solamente para los átomos y emanaciones despedidas por el hombre durante el curso de su vida y a la muerte.

Los elementos kármicos de un hombre persisten como una sombra o un cascarón por algún tiempo después de su muerte y finalmente se desintegran en el mundo astral. Entonces, de acuerdo con la Ley de atracción y repulsión que controla la selección universal, son atraídos hacia los elementos kármicos de animales y hombres de tipo inferior, "un sacerdote borracho se convierte en gusano; uno qué roba maíz, en un ratón", significa que los elementos que han servido de base para las pasiones de los hombres, pasan después de su muerte a cuerpos de anímales que poseen pasiones similares. Pero un hombre, se arguye, puede rehacer como animal para sufrir por los horribles crímenes de su vida pasada. Quienes argumentan de tal guisa olvidan que hay muy poco sufrimiento en un cuerpo meramente animal. Supongamos qué renazca en un tigre. Tal tigre, de acuerdo con su carácter, hará su presa a los animales más débiles y llevara una vida de relativo descanso hasta su muerte, pereciendo, tal vez, sin dolor alguno, de un certero balazo. Pero sí la misma alma fuese compelida a renacer como hombre, ¿acaso no sufriría más al compurgar sus faltas de vidas anteriores si por ejemplo, hubiese de perder todos sus bienes y quedar en la miseria o en prisión y ver que sus hijos mueren de hambre ante sus propios ojos, que su mujer se suicida por ello, y que él mismo está a punto de volverse loco?

Una chispa divina, como es la que constituye el alma individualizada, ha de encontrar expresión adecuada de su naturaleza divina, por lo cual, una vez elevada de la etapa animal al rango de hombre, sería tan imposible para un espíritu humano residir en un cuerpo animal como lo sería para un litro caber en una medida para decilitro.

Sin embargo, cuando un ego, un alma humana, por sus viciosos apetitos crea un fuerte lazo de apego hacia un tipo particular de animal; el cuerpo astral de tal persona, después que el alma ha abandonado el cuerpo físico, puede asumir una forma semejante a la del animal que representó sus pasiones sobre la tierra, y el alma puede así personificarse en la revcstidura de aquel animal. Ya fuere en esta etapa, o cuando estuviere volviendo a la reencarnación y se hallare de nuevo en el mundo astral, puede el alma, en casos extremos, quedar ligada por afinidad magnética al cuerpo astral de un animal de similares apetitos viciosos, y encadenada como prisionera al cuerpo físico de aquel animal mediante su astral. Si se encontrase así encadenada en el mundo astral, justamente después de la muerte, él no podrá ir al mundo celestial; ni podrá renacer como hombre si el encadenamiento tiene lugar cuando el alma se halla descendiendo a la vida física. Tal entidad humana tiene todas sus facultades y conciencia en el mundo astral; pero no puede expresarse a sí misma, porque, en primer lugar, el cuerpo animal no sirve para la autoexpresión humana y en segundo lugar porque el animal controla aún, su propio cuerpo. Pero tal obsesión animal, esto es, el soportar la abyecta servidumbre de estar encadenado a un animal y privado temporalmente de todo progreso y auto expresión, no es Reencarnación, ya que la reencarnación significa entrar a un vehículo físico que pertenezca a, y sea controlado por el ego. Y así comprenderemos que el alma de un hombre no llega a ser el alma de un bruto, sino que se halla encadenada al alma de un bruto y arrastrada en la organización animal, permaneciendo absolutamente impedidas todas las energías de aquella alma racional.

En casos raros, libre ya de semejante prisión, puede el Ego tomar nacimiento humano; pero el cuerpo físico quedará impreso con las características del animal, por ejemplo, la cara parecida a la de un cerdo o a un perro.

PREG.—Entonces, ¿cómo se explica la afirmación hecha en "La Luz de Asia", de que el Buddha podía recordar una encarnación Suya en una forma de tigre?

RESP.—Para entender esto, no hay que dar por admitido ni el nacimiento de almas humanas en cuerpos animales, ni la teoría de una conciencia individual persistente en los animales.

En primer lugar, aquella afirmación es meramente la repetición de una leyenda exotérica que puede o no ser correcta. Y aun suponiendo que sea correcta, debemos recordar que los Adeptos pueden retroseguir sus encarnaciones pasadas hasta los principios cuando Ellos se individualizaron para llegar a ser hombres; y el Buddha es un Ser cuyos poderes son con mucho, superiores a los de un Adepto; Él podía mirar el pasado y leer los records Akásicos de un Manvátara previo, cuando, de la esencia monádica que entonces se hallaba evolucionando a través de la forma del tigre, se individualizó el ser humano que, más tarde, hubo de desarrollarse hasta ser un Buddha, es decir, cuando la esencia monádica que hoy es El Mismo, formaba parte de un block de tal esencia que animaba los cuerpos de muchos tigres.

continuará...