sábado, 12 de diciembre de 2009

La Pirámide de Saqqara - La Máquina Cuántica


La Pirámide de Saqqara, también conocida como pirámide de Zoser (ya que fue construida para recibir el cuerpo de dicho faraón egipcio), está situada en el imponente complejo funerario de Saqqara (a pocos kilómetros de Menfis), cubre un área superios a los 6 Km. de longitud por más de 1,5 Km. de anchura y tiene la particularidad de ser la primera pirámide egipcia, musa inspiradora de todas las posteriores, situada en la ribera occidental del Nilo, situada a unos treinta kilómetros de El Cairio y 17 de la ciudad de Giza. Estuvo en uso desde la dinastía I (ca. 3050 a. C.) hasta época cristiana (ca. 540).

Todo el complejo, excavado durante siete decenios por el arquitecto y arqueólogo francés Jean-Philippe Lauer, nos ofrece un riquísimo testimonio de lo que fue la vida en uno de los períodos más remotos del Egipto faraónico.

El carácter puntero del proyecto se nota en las vacilaciones acerca de su forma, probablemente influenciada en buena medida por el nuevo material de construcción. Seis fueron en total los diferentes planos que se adoptaron en el curso de las obras: el monumento se inició como una tumba-mastaba amplia, siguiendo con ello una tradición bien establecida en Saqqara; pero terminó como una pirámide de seis escalones.

Saqqara es uno de los misterios más grandes de Egipto. Su historia nos revela las más increíbles respuestas, comenzando por el genio multifacético, el fabuloso personaje que la diseñó y dirigió su construcción. El arquitecto Imhotep, cuyo nombre significa el sabio que viene en paz, sumo sacerdote de La Escuela de Misterios de El Ojo de Horus, tiene uno de los lugares destacados en la historia del hombre. Primer Ministro, Gran Visir y Canciller del faraón Djoser que reina en la tercera dinastía alrededor del año 2800 AC. Imhotep nace un 31 de mayo, hijo del arquitecto Kanopher y de su mujer Kreduhuonc.


Unas pocas estatuillas lo muestran como un ser sencillo, vestido con la sobriedad de un monje. Padre de la arquitectura, pasa de la madera y el barro cocido a los bloques modulares de piedra, diseña las primeras columnas talladas con flores de loto en el capitel, los más refinados detalles arquitectónicos, la armonía de Saqqara resalta su maestría. Fue el primer filósofo de la historia del hombre; se dedicó a pensar y a analizar conceptos fundamentales como espacio, tiempo, volumen, la naturaleza de la enfermedad, la existencia de Dios y de la inmortalidad. Expresa la base conceptual de la civilización egipcia, como el movimiento de la conciencia hacia Maat, hacia lo justo, lo recto, lo armónico y lo equilibrado. Platón nos dice que la historia que le contaron a Solón los sacerdotes egipcios sobre la Atlántida, se remonta a Imhotep. Astrólogo y astrónomo, realizó el primer registro sistemático de la bóveda celeste, deja los primeros mapas de las constelaciones. Demuestra su conocimiento de la precesión de los equinoccios al usar los cambios de era para determinar las etapas de revelación en el desarrollo espiritual de la civilización egipcia. Pero fueron las grandes dotes de Imhotep como médico, las que lo convirtieron en un semidiós. Sólo 50 años después de su muerte, el faraón Mikerinos le dedicó un templo que fue sitio de peregrinación y curaciones milagrosas.

Los griegos que estudiaron en Egipto y que le cambiaron el nombre a todo el mundo, lo llamaron Asklaepios o Esculapio para marcar sus logros como médico. También lo llamaron Hermes Trismegistus, el tres veces grande, por sus dotes como filósofo y físico que reveló las bases de cómo funciona el universo. Imhotep fue el primero en recopilar información sobre cómo diagnosticar y curar muchas enfermedades. El caduceo, que hoy es el símbolo de la sociedad médica, era la vara de poder de Imhotep.